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Jane Eyre en el Teatro Español. Adaptación de la conocida novela de la autora inglesa Charlotte Brontë.

Jane Eyre es tan necesaria hoy como lo fue en su época, el siglo XIX. Mujer inteligente, fuerte y dueña de sí misma. Desafiando todas las normas convencionales, supo tomar la rienda de su destino. Pero, ¡claro! todo tiene un precio.

Carme Portaceli dirije esta maravilla de adaptación. Con la dificultad que supone adaptar al teatro una novela tan llena de imágenes, personajes, sensaciones y trama argumental.

 Lo más fantástico de este personaje y de esta novela es el hecho de que Jane Eyre, tiene en su interior el instinto de superación más impresionante que jamás yo haya leído. Jane Eyre es una ventana a través de la cual Charlotte Brontë nos enseña su visión del mundo, donde opina sobre la diferencia arbitraria de clases y hace especial mención al papel de la mujer en el mundo. Pero por encima de todo, Jane Eyre es una obra romántica donde la lucha por la libertad es el impulso que guía a la protagonista en un mundo donde las mujeres no la podían alcanzar.

Carme Portaceli

La producción es del Teatre Lliure, fue estrenada en Barcelona el pasado año 2017 con una acogida increíble. Se cumplían los 200 años del nacimiento de Charlotte Brontë. Ahora con el texto en castellano, en la piel de Jane Eyre la actriz Ariadna Gil, se representa en el Teatro Español de Madrid hasta el 21 de Octubre. Con música en directo, una escenografía limpia y onírica, con la complejidad de llevar a un escenario teatral los paisajes evocados en la novela, la campiña inglesa, el viento, los árboles, el aislamiento de la mansión, que son personajes más de la historia. Sentados en las butacas se teletransportarán al libro como si estuvieran dentro de las páginas. La adaptación del texto teatral es de Anna María Ricart. Adaptación que, para quien no haya leído la novela, seguirá el ritmo de la historia sin problemas, hilando de forma sabia aquellos momentos de “flash backs” en el texto. Es la propia Jane Eyre que nos lo cuenta, abre su alma y sus pensamientos al público. De forma que, parece que estemos siendo sus amigos y confidentes.

Charlotte Brontë escribió Jane Eyre en 1847. Firmado bajo el seudónimo masculino “Currer Bell”. El libro es una crítica de los patrones victorianos de género y de clase, se convirtió en una de las novelas más valoradas de su época, tanto por la crítica como por el público. Hoy de plena actualidad, pues a pesar de los cambios estructurales en la base de los bajos fondos no hemos cambiado tanto como sociedad. Sigue habiendo diferencias de clase aunque manifestadas de otra forma, a través de la desigualdad de oportunidades y la exlcusión. Y sigue habiendo opresión a la mujer, también de diferente forma, quizá se diría que hoy peor a causa de cierta pérdida de valores y el respeto que en pleno siglo XXI y era de la macro-información, no hay excusa. De cualquier modo en la versión teatral hay guiños acertados a la época actual como forma de darnos cuenta que en lo profundo de las pasiones no hemos mejorado.
En la época en la que se escribe la novela en Inglaterra las mujeres salían a la calle pidiendo su derecho al voto, eran las primeras sufragistas, un feminismo victoriano, plantando cara, con lo que significaba en aquellos tiempos a los estamentos y los poderes, es decir, hombres. Los sectores más conservadores de la época victoriana, ponían en entredicho el comportamiento de valientes mujeres que osaban por demandar derechos. Ellas se enfrentaron a la policía ocasionando muchas veces graves consecuencias, ser víctimas de violencia e incluso llegando a la muerte de algunas de ellas. Ahora el derecho al voto lo damos por sentado y hasta se rechaza. Como en cierta ocasión ya diría Virginia Wolf otra escritora inglesa un siglo más tarde: “todas las mujeres deberíamos lanzarle flores a la tumba de Aphra Behn”, dicho como una revindicación de las mujeres pioneras que hicieron algo por conseguir lo que ahora todas disfrutamos.¡Ay si la Brontë levantara la cabeza!
La trama de Jane Eyre sigue los patrones del Bildungsroman, es decir, una novela que narra la historia de maduración de un niño (en este caso es una niña) y que se centra en las emociones y las experiencias que la acompañan y la empujan a llegar a la edad adulta. En Jane Eyre hay cinco etapas diferentes de desarrollo, cada una ligada a un espacio particular: la infancia en Gateshead, la formación en la escuela Lowood, el trabajo como institutriz en Thornfield, la vida con la familia Rivers a Morton y Marsh End (o Moor House), y el encuentro y boda con Rochester a Ferndean. A través de estas experiencias, Jane llega a ser la mujer madura que narra su propia historia retrospectivamente. La falta de cariño, el abandono, la mentira, la envidia, el rechazo. Todo ello hace a Jane Eyre la persona que es, una mujer inteligente y fuerte que ha sabido convertir al agua en vino y no ha permetido que nadie la amargue y la vuelva hostil. Quizá por eso, encuentre el gran amor, el amor con mayúsculas, el que sobrevive al tiempo y al olvido. Siempre auténtica Jane Eyre “no baila para nadie”, sólo lo hace para ella misma, fiel a sus principios. Lejos de someterse se lanza con valentía a encarar su propio destino, aunque éste le traiga más de un dolor de cabeza. Y es sólo así cuando ocurren cosas maravillosa por que no hay rosas sin espinas, no hay felicidad sin dolor. Jane Eyre eso lo sabe muy bien.
La obra tiene dos horas de duración que pasan volando, nos gustaría destacar la música que acompaña a los actores y actrices, al chelo Alba Haro y al piano Clara Peya y Laila Vallés. Sacan al piano sonidos increíbles e inisperados, sonidos de cuerda, de percusión que ponen una intensidad a la actuación de los actores poniendo la piel de gallina. Realmente es efectivo en una adaptación de este calibre. Hay momentos que la sensibilidad en escena de las palabras reflexivas de Jane Eyre y la música hace que se escape alguna lágrimilla, el intento de reprimirla es fútil. La representación es de una belleza y fuerza capaz de emocionar a cualquiera.

El reparto

Jordi Collet
Gabriela Flores
Abel Folk
Ariadna Gil
Pepa López
Joan Negrié
Magda Puig

Ficha artística

Versión: Anna María Ricart
Diseño de Luces: Pedro Yagüe
Escenografía: Anna Alcubierre
Vestuario: Antonio Belart
Caracterización: Toni Santos
Iluminación: Ignasi Camprodon
Coreografía: Ferrán Carvajal
Audiovisuales: Eugenio Szwarcer
Sonido: Igor Pinto
Música Original: Clara Peya
Ayte de Dirección: Judith Pujol
Ayte de Vestuario: Maria Albadalejo
Ayte de Escenografía: Judit Colomer
Dirección: Carme Portaceli

¡Viva la literatura! ¡Viva el Teatro! Escrito y dirigido por mujeres.

BGD

hasta pronto 😉

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