Teatro Español – Sala Margarita Xirgu Del 10 de febrero al 22 de marzo de 2026 Texto original: Johnna Adams. Adaptación: Paula Paz Dirección: Israel Elejalde Intérpretes: María Morales y Eva Rufo.
En la Sala Margarita Xirgu del Teatro Español se presenta El nudo gordiano, texto de la dramaturga norteamericana Johnna Adams, autora que, pese a su juventud, ha cosechado un notable reconocimiento internacional con galardones como el Princess Grace Award y el Susan Smith Blackburn Prize. Escrita en 2012 y estrenada ese mismo año bajo el título original Gideon’s Knot, la obra juega ya desde su nombre con una potente metáfora: el “nudo” que remite tanto al nombre del joven protagonista como al célebre nudo gordiano de la mitología griega.
Según la leyenda, Alejandro Magno, incapaz de desatar el complejo nudo, decidió cortarlo por la mitad con su espada. Esa dualidad —desatar con paciencia o cortar por lo sano— atraviesa todo el texto. ¿Es posible resolver ciertos conflictos o solo cabe asumir que algunos nudos llegan demasiado tarde para ser deshechos?
La pieza sitúa a dos mujeres frente a frente: la madre y la profesora de Gideon, un preadolescente que se ha suicidado. En el espacio mínimo de un aula escolar se desarrolla un duelo verbal de alto voltaje emocional. La tragedia ya ha sucedido; el diálogo no busca evitarla, sino comprenderla. Y, sin embargo, cada palabra, cada silencio, está cargado de culpa, de sospecha, de dolor y de una necesidad casi desesperada de encontrar sentido.
La adaptación de Paula Paz conserva intacta la tensión psicológica del original. El texto no ofrece respuestas sencillas. Al contrario, abre un laberinto emocional donde la búsqueda de la “verdad” se entrelaza con la necesidad de expiación. La madre parece purgar su culpa desplazándola hacia la profesora y, por extensión, hacia el colegio. La obra pone así el foco en un debate muy actual: las responsabilidades compartidas entre familia e institución educativa, el papel de las redes sociales en la vida de los menores, la presión académica, los límites de la creatividad y la pregunta incómoda de hasta qué punto los padres conocen realmente a sus hijos en medio de la vorágine laboral y la conciliación imposible.

Durante casi noventa minutos el espectador permanece atrapado en un diálogo sofocante, contenido, sin escapatoria. No hay artificio escenográfico que distraiga: solo la palabra, la tensión y la interpretación.
El trabajo actoral de María Morales y Eva Rufo es impecable. Eva Rufo construye una profesora que oscila entre la empatía y la firmeza, manteniendo un misterio constante. Su contención resulta clave: nunca se desborda, pero tampoco se repliega. María Morales, por su parte, compone una madre compleja e incómoda. Su dolor no se expresa mediante el arrebato emocional que socialmente se espera de una madre que ha perdido a un hijo, sino a través de una indagación casi intelectual, que en ocasiones parece fría. Y precisamente ahí reside el riesgo —y la valentía— de la propuesta de Adams: cuestionar los códigos emocionales que la sociedad impone a la maternidad.

Morales transita esa delgada línea entre la ira legítima y una protesta que puede parecer manipuladora o distante. Lo hace con matices sutiles y una precisión que evita el exceso. La química entre ambas intérpretes sostiene el pulso dramático con una intensidad admirable.
El nudo gordiano no ofrece consuelo fácil ni moralejas cerradas. Es una obra incómoda, necesaria y profundamente contemporánea. Una de las propuestas más sólidas y perturbadoras que hemos visto recientemente en la escena teatral madrileña. No os la perdáis.











