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Por dentro

SPA-CIO SOLO PARA TI

¿Porqué no? ir un spa es un plan perfecto donde relajarse cargar la pilas y no estresarse con las fiestas.

Hace un tiempo atrás el que iba a un spa era por que era rico o poco le faltaba ahora los hay de todos los precios y servicios. Con la llegada de los gimnasios con spa para todos, ha llegado la democratización del bien vivir. Ahora pagando una cantidad módica mensual, tenemos la oportunidad de ponernos debajo del chorro ese de agua que cae sobre los hombros para aliviarlos de la dura cargar del día a día. Nuestra vida en las grandes urbes hoy es un “sin parar”, ir de un lado a otro, corriendo, las malas posturas a causa del ordenador y el móvil. Todo ello se acumula en nuestra espalda causando dolores y además otros problemas derivados de ese dolor.

La experiencia de ir a un  spa, es ya un lujo que cualquiera se puede permitir. Depende las prioridades, claro está, de cada uno. Hay de todo, lugares más baratos y más caros, pero ya hablamos de opción para los bolsillos más limitados. Hay espacios especializados, que ofrecen servicios diversos para ti, también para compartir con tu pareja o amigos. Desde poder darte un masaje tailadés, balinés, circulación saguínea, drenaje linfático, hasta terapias alternativas del lejano oriente donde te embadurnan con barros, chocolate, algas, piedras calientes con propiedades curativas y así un largo etcétera.

“Abrí la puerta de entrada y olor a eucalipto lleno mi sentido del olfato, era un olor entre eucalipto y humo de incienso, pero para nada pesado. Me acequé al mostrador para pedir información de horarios y precios. Mi día había sido un infierno y decidí poner remedio antes de quemarme. Fuera había quedado el ruido del tráfico intenso y el olor a monoxido de carbono. Aquí, me sentí aliviada nada más entrar. Me ofrecieron una sesión en 15 minutos pues no había esa tarde mucha gente. Me pilló de sorpresa, pero pensé, ¿porqué no? ahora ha de ser. No llevaba nada, pero ellos me proporcioban todo lo necesario, así pues sin pensarlo más acepté. Completamente desnuda (solo mujeres) en un silencio inusual hoy día, iluminado todo con velas y perfumado con incienso y cierto aroma de eucalipto, el agua enmarcada en una pared rojiza que le daba un ambiente como de antiguo. Bajé una escalerillas y me zambullí en el agua tibia, que según iba hacia más adentro atravesando arcos y bajando más escalones dentro del agua, ésta iba siendo cada vez más calida. La última ya era muy caliente. Ahí te aconsejan salir y meterte sin pensar, al de agua helada. AH! una sensación entre dolorosa y placentera, donde el placer termina ganando el pulso. A continuación, entré en el baño de vapor. Es de mármol blanco y tiene un intenso olor descongestionante a eucalipto, me tumbé y mis fosas nasales se abrieron llenando de aire mis pulmores, los poros de mi piel también se abrieron y eliminaron todo lo malo, mi mente se liberó como por arte de magia del día que había tenido. En ese momento todos los problemas dejaron de serlo, sentí que todo iría bien, no importa lo que pasara. Yo estaba viva, la vida era maravillosa y ese momento mío y sólo mío por unos instantes me llenó de felicidad.” (Testimonio real)

Muchos de estos templos del relax están en el interior de los hoteles pero también los hay como espacios únicos en algunas ciudades. Por ejemplo Madrid, obtiene un gran número de ellos, en los últimos años ha ido en crescendo. Uno de los más antiguos pues data de la época árabe es el Hamman Ál Andalus. Conserva su arquitectura árabe de manera que cuando estás dentro, te trasladas al siglo XI, como si fueras una Sherezade ensoñadora abrazada al agua la luz de las velas, el silencio, el olor a incienso. Es una experiencia altamente recomendable. En París recomendamos de entre sus muchas opciones el Mandarin Oriental,  está situado en un conocido barrio céntrico de la ciudad. Posee una selección de dietas depurativas, espacios únicos de relax y una gran piscina interior climatizada. Ofrecen programas de cómo vivir una vida saludable. En Roma, como no podría ser de otra manera, hay uno entre todos, un Hamman donde te sentirás en la Roma antigua, su nombre El Spa. Ofrecen cursos de masajista variados. Nos encanta la iluminación tenue y el entorno de piedra que nos proporciona una sensación de tranquilidad.

Fuera de Europa pero muy cerca, está Marrakech, donde podemos visitar el spa Isis, que ofrece además ir en familia y tratamiento para niños. ¡No te pierdas el masaje a cuatro manos! Si lo aguantas, después vas a notar sus beneficios a largo plazo.

Cuando se sale de un sitio de estos, se va como flotando en el aire. Tienes la sensación de aquí y ahora al mismo tiempo de estar como ausente. Es como si fuera otro grado de la mente que entra en funcionamiento, propiciando un modo de alerta ausente, como un monje en estado de meditación profunda. Quizá sea por ese motivo, que funciona ir a un hamman / spa por que accedes a esa habitación de vacuidad por unos instantes de forma inductiva.

Más allá de la belleza, la paz interior nos ayuda a dormir bien y tener un buen sistema nervioso tan importante para la circulación sanguínea y para el cerebro. La belleza es un efecto de todo tratamiento y no un mero fin. La pérdida del equilibrio durante las largas jornadas laborales, la familia, los compromisos sociales nos afectan a todos por igual. En el lejano Oriente ir a un retiro de estas caractarística es casi un ritual cotidiano en la vida de su gente. Allí existen lugares más pequeños y de uso rápido después del trabajo. Es muy común salir de la oficina e ir a uno de estos templos del relax durante una o dos horas antes de volver a casa.

Hasta la próxima 😉

BGD

 

 

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