Cultura

Teatro María Guerrero: «Madre Coraje» de Bertolt Brecht.

En Centro Dramático Nacional (CDN) en el Teatro María Guerrero podréis ver hasta el 17 de noviembre; «Madre Coraje, y sus hijos» Dirigida por Ernesto Caballero y protagonizada por Blanca Portillo.

Son doce actores en escena, un decorado minimalista, un carro/cantina lleno de abalorios, que Madre Coraje (Blanca Portillo), regenta como modo de vida. Con sus dos hijos varones Eilif y Caradequeso (Samuel Viyuela e Ignacio Jiménez) tiran del carro como si fueran bueyes, su hermana Kattrin (Ángela Ibánez) colabora con su madre subida al carro y ayuda en las tareas del «negocio». Poco más hay en escena. Más que los actores y un gran texto escrito por Bertolt Brecht en la traducción de Miguel Sáenz y la versión de Ernesto Caballero. Las luces juegan un papel muy importante, como siempre, un gran trabajo de Paco Azorín y tambión en esta ocasión de Ernesto Caballero también. Focos que aumenta la luminosidad, que la atenúan, suben y bajan, creando efectos asfixiantes tenebrosos a veces y poéticos como de cabaret en otras.

Nos estamos centrando en la escenografía, dado que es un montaje arriesgado que no dejará indiferente. El texto es duro, una guerra interminable, muerte, desolación, miseria, excesos y defectos de horrores y afectos. La supervivencia por encima de todo, de todo…. esa Madre Coraje que está dispuesta a todo por ganarse el pan, y que la guerra no le supone un problema. Sin escrúpulus, dirían algunos, seguir adelante, lo llama ella. El eterno poder y control del territorio en base a unas ideas y algunas creencias más o menos enfrentadas. Católicos y protestantes se disputan el poder. El Predicador (Jorge Usón) protestante, tiene que quitarse el hábito para sobrevivir, la vida ya no es una cuestión de fe sino de estrategia.

El tema que se plantea, es hoy como lo fue ayer, el valor de la guerra, la moral de los que la abrazan por que se nutren de ella y las víctimas. Poco ha cambiado en base todas estas premisas. Ganadores y perdedores, el eterno binomio desencontrado pero que siempre van unidos el uno al otro. Pues, para que haya ganadores ha de haber también perdedores. La guerra es el perfecto escenario para reflejar cristalinamente esta cuestión. La contradicción de Madre Coraje llamada, por cierto, Ana Fierling, la cual no quiere realmente que termine la guerra, cuando al mismo tiempo le horroriza. El personaje posee una gran riqueza de epítetos y complejidades, que La Portillo resuelve de forma excelente. Expresando a la vez el horror y la alegría de ganarse la vida en la guerra.

Bertolt Brecht a causa de su oposición con el gobierno de Hitler se vio forzado a huir de Alemania en 1933, viviendo primero en Escandinavia y estableciéndose finalmente en California en 1941. Fue durante esos años de exilio cuando produjo algunas de sus mejores obras, como La vida de Galileo (1938-1939), Madre Coraje y sus hijos (1941), que consolidaron su reputación como importante dramaturgo, y El círculo de tiza caucasiano (1944-1945). Ya en el año 1948 Brecht volvió a Alemania, se estableció en Berlín Este donde fundó su propia compañía teatral, el Berliner Ensemble. Fue una figura controvertida en la Europa del este, ya que su pesimismo moral chocaba con el ideal soviético del socialismo realista.

Esta versión que podréis ver hasta el 17 de noviembre en el Teatro María Guerrero, es una versión como decimos arriesgada, pero que sin embargo, agita al espectador durante las dos hora y algo que dura el espectáculo. No os la perdáis que merece realmente la pena. El trabajo actoral es muy bueno y además cantan. Otro añadido de riesgo más a la versión, dado la dificultad del texto. Aún así, no parece fuera de lugar los momentos cantados, por el contrario, ayudan a quitar algo de intensidad dramática pura y dura, para darle una emoción al argumento y a los personajes.

Resto del elenco: David Blanco, Bruno Ciordia, Raquel Cordero, Paco Déniz, Ángela Ibáñez, Paula Iwasaki, Ignacio Jiménez, Jorge Kent, Blanca Portillo, Juan Carlos Talavera, Jorge Usón y Samuel Viyuela.

Equipo artístico

Escenografía; Paco Azorín. Iluminación; Paco Azorín y Ernesto Caballero Vestuario; Gabriela Salaverri. Música y espacio sonoro; Luis Miguel Cobo Composición musical; Paul Dessau Asesor vocal; Ángel Ruiz Caracterización; Moisés Echeverría Ayudante de dirección; Nanda Abella

Nos gustaría destacar la actuación de la joven actriz Paula Iwasaki, pero que ya tiene un número importante de personajes interpretados y vaticinamos una gran carrera como actriz por delante. Ella es Yvette/Soldado, dos personajes, el más destacado es Yvette, una prostituta que se abre paso entre horror ofreciendo su cuerpo a los soldados. Paula Iwasaki la interpreta con ese don que sólo se puede hacer si «lo tienes», ese nosequé, trasmite un dolor una esperanza un deseo de ser feliz que va más allá del mero texto. Bravo Paula Iwasaki!!!!

Nos vemos en los Teatros 😉 BGD

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