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La Editorial Acantilado publica los «Diarios» Stefan Zweig inéditos.

La publicación de los diarios inéditos del gran pensador natural de Austria pero con nacionalidad británica por la editorial Acantilado, desenreda un lío sobre los derechos de una obra por el mundo editorial. La pugna de los derechos por las editoriales, cuando los autores ya han fallecido, se somete a leyes internacionales y nacionales generando un entramado de fechas y huecos legales. Es un interesante debate por no decir polémica sobre la publicación de textos personales no-publicados de autores de gran importancia intelectual como lo es, sin duda, Stefan Zweig. Y es justo ahí en la naturalización y la nacionalidad donde está el embrollo de la adquisición de derechos. La clave es el «Brexit» y el derecho comunitario europeo versus nacional. Al tener nacionalidad británica Zweig, con el Brexit en vigor, ya no está sujeto a la misma protección que rige sobre los escritores españoles y comunitarios (80 años si el fallecimiento es anterior a 1987). Asímismo la liberación de los derechos de publicación en España de los autores británicos nacidos entre 1940 y 1950 hace posible que haya un hueco legal para la publicación de estos diarios. Por lo que Ediciones 98 publicaba una serie de diarios escritos por Zweig unos años antes de su muerte. La Editorial Acantilado pidió la retirada inmediata de todos los ejemplares, alegando ser la legítima titular de los derechos de publicación de los diarios en español. ¿Dónde pues está la legalidad de la aclamada pugna por la exclusiva de publicación por Acantilado? En la cuestión de nacionalidad austrica. Stefan Zweig era nacido en Austria, como tal, país europeo, cuyas obras de autores fallecidos antes de 1987 quedan protegidas por un periódo de 80 años. Por lo que las obras de Zweig no se podrán liberar hasta el 1 de enero de 2023.

Desde su creación, Acantilado se propuso el difícil reto de recuperar la obra de Zweig, dotándola de renovada presencia y apoyándola en mayor rigor crítico para bene cio de los biblió los y disfrute de los lectores. Stefan Zweig, el humanista, el descubridor de vidas olvidadas, el poeta de Europa, el luchador de la libertad, el maestro de la memoria de nuestra cultura y el faro de tantas generaciones que tenemos con él una deuda impagable, fue el último creador de mitos en una época donde todavía se podía ocultar—no ignorar—una parte de la realidad: una tarea homérica que hemos perdido en este tiempo decadente, sometido a la violencia dogmática y chulesca de unos ignorantes que pretenden saberlo todo. Se pierde así la sabia cautela de embellecer y humanizar las cosas y los hechos, olvidando que las vidas necesitan ser amparadas y las verdades requieren sereno reposo en el consuelo del espíritu, en la literatura, en el arte y en la belleza. La filosofía es búsqueda aplicada, curiosa, anhelante y sensible de la realidad, y los antiguos grie- gos nos enseñaron a perseguir ese desvelo (ellos lo llamaban alétheia). Memorial Zweig, por Mauricio Wiesenthal (Extracto de los Diarios)

SOBRE LA OBRA: DIARIOS. STEFAN ZWEIG. ED. Acantilado.

«En estos Diarios sentimos cómo el avance del sectarismo y de la razón fanática (tan terrible es la razón encadenada como el delirio del loco) iba acorralando y flagelando a este escritor humanista que intentaba crear contra su tiempo una obra sublime de tolerancia y comprensión, continuadora del testamento que nos legaron sus maestros Erasmo y Montaigne». Mauricio Wiesenthal.

Extracto de los Diarios.

Viena, 10 de septiembre de 1912

Hoy, un día como cualquier otro, empiezo de nuevo mi diario, ¡por enésima vez! El motivo es que al releer un diario anterior acabo de advertir cuánto se ha empañado mi memoria, de un modo enfermizo y peligroso. Cosas que describía allí como experiencias íntimas ahora son sólo palabras, vivencias olvidadas y ajenas, y por más que hurgue en mis recuerdos ya no soy capaz de poner rostro a esas personas. Quizá este afán de revivir experiencias vividas se deba a que no conservo nada del pasado, a que en cierto sentido en mi vida todo es como un manantial incesante, y cuando deja de fluir la corriente, se seca por completo.

Diario del 27 de septiembre de 1935 (Viaje de París a Londres)
¿Se acostumbra uno a vivir de acá para allá porque se tambalean los cimientos
del mundo? ¿O porque, al presentir que podrían volver los tiempos en que los países levantan muros, quiere respirar fugazmente unas bocanadas del aire del mundo? En cualquier caso, para mí viajar ya no es un estado excepcional, sino casi natural.

Apuntes de Nueva York (17-30 de enero de 1935)
Durante el día todo es arquitectura, cristal, hierro, piedra, sustancia material; de noche, cuadrículas de luz suspendidas, células luminosas que la geometría vuelve sobrenaturales.

Diario de Suiza. Viernes, 17 [16] de noviembre

Curiosamente, lo que de lejos se percibe en Suiza como libertad, aquí se ve de forma muy distinta […] Esta pequeña porción de territorio también es una cárcel. La vida intelectual tiene aquí algo robinsoniano. […] Quedo con Leonhard Frank, con quien mantengo una animada conversación que termina volviéndose amarga y bronca. Él reivindica la revolución, yo le respondo que exigir el sacrificio de otros me parece despreciable, ya que la revolución se paga con sangre. Le pregunto qué es más importante para él: la paz inmediata sin la victoria que reclama (revolución y cambio de régimen en Alemania) o el triunfo de sus ideas después de tres años de guerra. Cuando me contesta que prefiere tres años más de guerra, me rebelo contra el autoritarismo y terminamos poniéndonos groseros. Le pregunto qué hace él, qué sacrifica, qué peligro corre, y me responde que está preparando la revolución. Le reprocho que eso es lo mismo que hacen los belicistas, que también recurren a la guerra, a la muerte de los demás, para defender sus ideas. Se burla de mí por anteponer la vida al espíritu, a lo cual le respondo que la vida es lo único que puedo sacrificar.

SOBRE LOS ORIGINALES.

Stefan Zweig hizo sus anotaciones en nueve cuadernos muy diferentes entre sí. Los cuadernos de los diarios de 1912-1913, 1914-1915 y 1915 están encuadernados en piel (como el diario del viaje a Galitzia, de formato más pequeño, intercalado donde corresponde cronológicamente). El diario de su estancia en Suiza (noviembre de 1917-febrero de 1918) lo escribió en una libreta con tapas de hule negro, en cuya parte de atrás, sueltas pero ordenadas, se conservan también las páginas con anotaciones hechas en Suiza entre el 20 de septiembre y el 13 de noviembre de 1918. En 1931, le sirvió de diario una libreta de borrador, cuadriculada, con perforaciones en el lado izquierdo. En 1935, en Nueva York, también utilizó una libreta de hojas cuadriculadas. El «Diario del 27 de septiembre de 1935 (viaje de París a Londres)» es en buena medida un conjunto de diez folios a la manera de diario, mecanografiados y de gran formato, que Zweig dictó y después corrigió a mano. En su viaje a Brasil en 1936 lo acompañó un cuaderno de espiral de formato pequeño; cuadernos similares utilizó para el diario de 1939, escrito en inglés (las páginas sólo se conservan sueltas) y para el último del año 1940.

Todos los textos han sido transcritos con delidadeza y se han corregido exclusivamente, sin indicación expresa, los lapsus linguæ. Asimismo se han completado las letras apenas esbozadas al final de línea; las palabras que aparecen en cursiva están subrayadas en el original, pero no se han indicado los subrayados dobles. Los originales de los diarios que abarcan desde 1912 hasta 1915 , así como el diario de 1931, fueron transcritos por encargo del doctor Richard Friedenthal, las hojas mecanografiadas se encontraron en su legado. Quiero expresar mi agradecimiento a la señora Gabriele Seng por la transcripción del resto de los diarios.

Knut Beck

Los Diarios personales de este gran pensador, escritor, filósofo, biógrafo, en definitiva intelectual del s. XX como Stefan Zweig, es un gran privilegio tenerlo entre las manos. Ahora es posible para todos aquellos lectores que estén interesados en su obra, podrán conocer al escritor en sus más íntimos pensamientos, aquellos que sólo se escriben en los diarios pensando en que son secretos, para nuestros ojos, escritos desde la verdad, quizá, más sincera de uno mismo. Así se puede uno sentir que abriendo un cajón de escritorio cerrado con llave, a podido tener estos manuscritos del gran escritor sin que nadie sepa, pudiendo leerlos, conectando así con el autor de forma íntima. Así son los diarios íntimos e inéditos de Zweig.

BGD 😉 Leer te hará ser más feliz. La redación agradece la información facilitada por la editorial Acantilado.

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