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El pasado 21 de marzo en la Escuela Diplomática de Madrid, se presentó el libro: «Estado, Defensa y Sociedad. El caso de España».

Escrito por Antonio Chamorro Cristóbal; Doctor en Historia Andina.

El libro “Defensa: Estado y Sociedad. El caso de España” aborda desde una perspectiva contemporánea y poliédrica los tres ejes que integran la defensa nacional. El estatal a través de las políticas y las herramientas diplomáticas, el eje social, que considera tanto la sociedad como todo lo que abarca lo cultural, y el eje económico e industrial.

El libro en el enlace.

El libro ha sido editado por el Instituto Europeo de Estudios Internacionales (IEES) gracias a la participación desinteresada de sus autores, que lo han escrito sin recibir una gratificación económica. Se puede descargar en su página web. (1) El IEES aunque no tiene propiamente una sede física está vinculado con diferentes localizaciones dentro del ámbito europeo: Salamanca, Lisboa, Estocolmo, Praga y Núremberg. Cabe destacar su participación en el G20 de Davos. Además se centra aspectos relacionados con Asia y la Alianza del Pacífico, temas de los que se ocupa un profesor de Georgetown. El libro abarca la interacción entre defensa, individuo y sociedad, considerando, tanto la política como la interacción entre la diplomacia y el ejército, en la conformación del estado. Por tanto, se trata de un trabajo ambicioso. Es un proyecto innovador, pues considera las aportaciones de los militares en materia de defensa, en este sentido, se enmarca en la línea marcada por el presidente Wilson de prohibir la diplomacia secreta y así favorecer la visibilidad de los asuntos diplomáticos en todos los ámbitos.

Esto sin duda es algo que nos vincula con el momento actual, donde los golpes de estado ya no son un asunto privado, sino que se realizan a plena luz del día, e incluso se avisan con antelación.(2) Por lo que nos encontramos en un nuevo escenario geopolítico, donde la guerra ya no sólo se desarrolla en localizaciones físicas, sino en las redes sociales lo que afecta a nuestra conciencia como ciudadanos y altera nuestros marcos de percepción, que favorece un estado de guerra continua permeable a todos los ámbitos de la sociedad. En este proceso se vincula con la necesidad de generar nuevos consumidores y debilitar la ciudadanía en el sentido político del término. Por tanto, nos encontramos en la actualidad inmersos en un proceso progresivo de debilitamiento de la institucionalidad y de la soberanía nacional, orientado a socavar nuestros derechos sociales, por lo que es esencial considerar la defensa nacional como un elemento clave, que se vertebra a través de la convergencia de elementos diferentes.

El contexto de conmoción que se creó tras la Segunda Guerra Mundial vino precedido por la brutalidad de la Primera Guerra Mundial, que dio lugar al Tratado de Versalles, donde convergieron durante meses 30 estados, algo impensable en la actualidad dada la efervescencia de los líderes actuales. En el contexto nacional, cabe recordar la brutalidad que supusieron las invasiones napoleónicas, unos hechos que fueron recogidos en los grabados realizados por Goya.

Este escenario propició que emergiesen con mayor fuerza aspectos relacionados con la paz, de cara a desarrollar este concepto más allá de la mera ausencia de guerra. Cabe recordar, que los pacificadores eran los que tradicionalmente eliminaban a los enemigos, por lo tanto instauraban la paz. Este concepto ha dado paso a un tejido institucional que promueve un ambiente propicio para la reducción de conflictos.

En esta misma vía destaca el trabajo de Naciones Unidas que condena las agresiones y promueve la paz. Así como, el papel cada vez más destacado que ocupa la diplomacia mediante el conocido como Soft Power (poder blando) que amplía y da cierta unidad al marco de acción exterior. Estos conceptos se vinculan con aspectos relacionados con el control de hambre y del acceso a los medicamentos, en el sentido de actuar con mecanismos que favorecen la promoción de situaciones que generan inestabilidad en los países periféricos.(3)

Dado que los conflictos armados representan una disminución en el ingreso de renta de los estados, (4) lógicamente una inversión en defensa significaría una mejora económica. En este sentido cabe destacar el programa Talanta para defender los barcos de la piratería. (5) La protección del transporte marítimo es esencial, pues el 90% de las mercancías viajan por mar, lo que hace necesario tener fragatas de seguridad. Además es importante señalar que el hecho de que sea necesario traer combustibles fósiles en barcos desde la península arábiga indica la alta dependencia nacional a nivel energético. Esto responde al hecho de que no se hayan desarrollado fuentes de energía renovables, algo incomprensible cuando podríamos ser suministradores de energía al resto del continente, lo que nos permitiría beneficiarnos económicamente de ello.(6) Esto señala una excesiva vulnerabilidad, y sin duda debería ser un elemento clave el centrarse las iniciativas del estado en materia de defensa. Pues el cambio climático hace que no podamos arriesgarnos a tener un sistema energético vulnerable, contaminante y que dependa del control de vías marítimas, que no se sabe por cuánto tiempo será posible asegurar dada la alta inestabilidad de la región y que además representan un sobre coste en el acceso a fuentes de energía.

En cuanto a estrategias de defensa, cada país cuenta con la suya. En 2011 el gobierno del PSOE desarrolló una estrategia nacional de seguridad para garantizar la defensa nacional, donde destacaba la importancia de establecer relaciones de cooperación con diferentes socios y aliados. Sin embargo en la actualidad se echa en falta una estrategia de seguridad pues la última terminó en 2017. (7) Hay un documento de JEMAD para la estrategia militar de 2019. Cabe destacar que existe una falta de visión de estado a nivel de estrategia, así como de coordinación con la OTAN. Por otro lado, es importante que haya una mayor articulación jurídica que permita generar una unidad de acción exterior para desarrollar instrumentos que resulten efectivos.

La defensa es un asunto de Estado, aunque sea intangible. Por lo que es importante tener una diplomacia de Defensa, esto podría resultar contradictorio pues convergen dos conceptos que pueden resultar contrarios, como la paz y la guerra. Hay dos enfoques en materia de diplomacia, uno es diplomacia de defensa (8) (Reino Unido, Francia, España) que potencia la relaciones entre estados, y otra es la militar (9) (Rusia, China, Bulgaria), donde la diplomacia funciona más como un soft power, en el sentido de colaborar para la paz, y asumen parte de la defensa integrando aspectos vinculados a la paz, la cooperación y el desarrollo.

En cuanto a los aspectos económicos e industriales, es importante que se apoye a la industria militar, en este sentido destacan dos empresas; Airbus y Navantia. Sin embargo, el estado español no es el principal demandante, por lo que el 80% de su producción se destina al extranjero. Por lo tanto en la actualidad estas empresas no responden a nuestras necesidades nacionales.

Las empresas más pequeñas suministran tecnología a las más grandes que operan como un monopolio, por lo que es importante que se desarrolle un proceso de capilaridad que permita la integración de empresas asociadas de abajo a arriba, de modo que se facilite la generación de un tejido industrial vinculado a la defensa. Además es importante que se fomente la cooperación entre empresas europeas para generar algo más grande, aunque siempre exista el peligro de generar un oligopolio europeo.

En cuanto a gasto militar, Estados Unidos gasta cuatro veces más en defensa que la UE, por lo que es importante abarcar el concepto de defensa desde un enfoque global. Para lo cual es fundamental desarrollar una cultura de la defensa que implique a la sociedad mediante el conocimiento, la concienciación, el compromiso y la comunicación, donde se explique que no es lo mismo el militarismo que la defensa.

Durante el debate que siguió a la presentación, se señalaron aspectos relacionados con la excesiva debilidad del estado, algo que responde a la compleja construcción nacional. Además en la actualidad la desafección de la ciudadanía hacia las instituciones estatales es enorme, en especial hacia los partidos políticos y el gobierno como se destaca en la página 218 del libro. Algo que unido a la falta de continuidad en las políticas de defensa señala la vulnerabilidad en materia de defensa, esto contrasta con Francia donde los programas de defensa se respetan incluso si hay un cambio de gobierno.

En este sentido cabe destacar la alta estima que generan las fuerzas armadas entre la ciudadanía, su valoración aunque se ha mantenido estable, parece más bien que emerge por la caída en desgracia de las otras instituciones (página 218 del libro). Este buen posicionamiento, contrasta con su invisibilidad para la mayoría de la ciudadanía, aunque sin duda esto es el resultado de su buena integración durante el periodo democrático.

  1. En esta web se puede descargar el libro on line, http://www.ieeiweb.eu/publications/defensa-estado-y-sociedad-el-caso-de-espana/
    2.https://elpais.com/internacional/2019/03/24/actualidad/1553454729_290547.html
  2. http://misionverdad.com/investigaciones/la-industria-de-la-ayuda-humanitaria-corrupcion-neoliberalismo-y-estafa
  3. Este concepto lo toma el profesor Fonfrías de La Riqueza de las Naciones Adam Smith
  4. https://eunavfor.eu/
  5. https://es.greenpeace.org/es/trabajamos-en/cambio-climatico/energias-renovables/
    7 https://www.dsn.gob.es/es/estrategias-publicaciones/estrategias/estrategia-seguridad-nacional-2017 ; http://www.lamoncloa.gob.es/serviciosdeprensa/notasprensa/presidenciadelgobierno/Documents/2017-1824_Estrategia_de_Seguridad_Nacional_ESN_doble_pag.pdf
  6. www.ieee.es/Galerias/fichero/docs_trabajo/2016/DIEEET01-2016_DiplomaciaDefensa.pdf
  7. www.anepe.cl/wp-content/uploads/Diego-Arancibia-Articulos-Acad%C3%A9micos-n%C2%BA-9.pdf.

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