Boom!

¿Líderes o Manipuladores?

La manipulación ha existido desde que el mundo es mundo, y el ser humano es humano, de eso no nos cabe ninguna duda a estas alturas de la película. Lo que ha cambiado son las formas y las técnicas. El objetivo de la manipulación en su esencia primaria, tampoco ha cambiado mucho, el control sobre algo o alquien para obtener unos fines deseados. Cambiar la voluntad de uno o millones de sujetos mediante la mentira o la desinformación, llavándonos a nuestro terreno al sujeto en cuestión.

Y es que: ¿Cuánto coste o beneficio tiene una mentira? Pues depende. Si la mentira tiene las patitas cortas o largas. Lo podríamos denominar como; verdades cortas / mentiras largas. Un buen ejemplo y claro de esto son las campañas electorales. El uso de la información en las campañas electorales es relativo a lo que quiere conseguir el partido político, es decir, se pueden utilizar ciertas formas de comunicar que no son del todo ciertas. Los candidatos de los partidos aspirantes al poder en campaña electoral, maquillan lo negativo y exaltan lo positivo haciendo uso de la hipérbole para generar revuelo. El revuelo genera incertidumbre y expectativas. Todo ello sería difícil sin un cómplice, en este caso, el cómplice son los medios de comunicación. Verdades «a medias» oídas de varias bocas tendrán más credibilidad.

Los medios de comunicación a lo largo y ancho de su historia han sido parte de la danza política. Pero ojo; ¡no maten al mensajero! La prensa hace su trabajo. En este gremio los hay buenos y no tan buenos, como en cualquier otro gremio. Pero veamos algunos casos reales del pasado de cómo se han «manipulado las luces para parecer más guapos». Fuera de bromas, es bastante cerca de la realidad. Los avances tecnológicos han sido cruciales en las estrategias de los «juegos de la manipulación». De la radio a la televisión hay un mundo. El mundo de los sentidos, con la radio tenemos el oído y con la televisión también además, la vista. Parece una tontería pero esto significó un antes y un después de las campañas electorales.

En el año 1960 en Estados Unidos comenzaron a cambiar las formas y los medios de llevar una campaña. El duelo; Nixon vs. Kennedy, o como lo denominaron a posteriori; radio vs. televisión. Si nos enfocamos en la radio, oímos el discurso y la voz del aspirante, la tonalidad, seguridad y ritmo con el que nos emite el mensaje. Nixon ganaba de todas, todas en el medio radiofónico. Los votantes escuchaban un discurso político, con mensajes y propuestas, con enfoque claro acerca de los problemas del país. Sin embargo, hubo un debate televisivo.

J.F. Kennedy y Richard Nixon.

¿Qué beneficio tiene ser sincero? La Televisión es una creadora de sueños, todo lo que vemos ¡es tan real!, pero al mismo tiempo, ¡tan artificioso! Nixon se negó a maquillarse, por contra, Kennedy lo hizo, «la imagen vale más que mil palabras.» Lo que ocurrió es que con los focos de luz tan potentes, Nixon (el que tenía un mejor discurso político) comenzó a sudar, además en las pantallas de los televisores, su cara se veía muy sombreada por su hirsuta barba. Con el sentido de la vista, el oído queda relegado a un segundo plano. Los espectadores se vieron influeciados por la imagen. Kennedy ganó las elecciones.

Veamos otro ejemplo real en Alemania algo más reciente. La socióloga Elisabeth Noelle-Neumann en su libro «Las espiral del silencio», hace unos comentarios a este respecto. La TV es determinante a la hora de beneficiar o perjudicar a un candidato o candidata a ostentar el poder político. Lo que a continuación vamos a contar está sacado de Alemenia. En un estudio de investigación se demostró que, la realidad de los partidos políticos y de los candidatos eran en muchos casos distinta de cómo la veían los electores, de cómo la presentaban los periodistas manipuladores de la televisión. Había por lo tanto, dos realidades, sin duda la más cercana a la verdad era la de electores simples y anónimos, según este estudio, los periodistas manipulaban según fuera su dueño, a favor o en contra del candidato.

Elisabeth Noelle-Neumann fue aún un poquito más allá, comenzó a preguntar a los Cámaras de TV sobre qué técnicas utilizaban ellos para conseguir ciertos efectos de imagen sobre los candidatos. La respuesta fue sorprendente:

«El 78% de los cámaras creían muy probable y el 22% bastante posible que un cámara pudiera conseguir, por métodos puramente ópticos, que se viera a las personas más positiva o negativamente. ¿Qué técnicas pueden producir estos efectos? Los cámaras encuestados estaban mayoritariamente de acuerdo en un punto. Dos tercios de los cámaras haría un plano frontal a la altura de los ojos a los políticos que les gustasen, ya que, en su opinión, esto tendería a despertar simpatía y a causar una impresión de calma y de espontaneidad. Ninguno de ellos enfocaría desde arriba (plano picado) o desde abajo (plano contrapicado), ya que estas posiciones tendrían a provocar antipatía y a producir una impresión de debilidad o de vacuidad.»

¿Qué ocurrió después? Pues que al final se descubrió el pastel. Los periodistas y técnicos eran infiltrados en aquellas emisoras, cuya misión era llevar a la victoria al partido socialdemócrata que era su preferido. Dicha técnica de manipulación ha sido a día de hoy, desarrollada y mejorada, y por supuesto, confirmada su eficacia. Existen otras técnicas que son más discretas o sutiles y superan a las expuestas anteriormente, especialmente con las Redes Sociales y el sistema de algoritmos. Se está trabajando en este campo de la tecnología de forma constante, dando resultados impresionantes, cuasi futurísticos de ciencia ficción.

Si miramos a la derecha o a la izquierda, vemos y oímos a los políticos de toda ideología haciendo uso (más o menos abusivo) de diversas técnicas, tipos o formas, como queráis llamarlo, de influir en nuestro pensamiento o modo de ver las cosas. ¿A qué apela el manipulador? Son cinco los elementos principales, luego hay afluentes. Estos son: Las pasiones, los miedos, la identidad, el placer y el dolor. Sin lugar a dudas uno de los más utilizados hoy día por nuestros políticos es, el miedo.

Tendemos a leer o ver canales de información afines a nuestra ideología, ¿estamos así realmente informados? Si la información es tener diversos puntos de vista y enfoques sobre una misma cuestión, entonces, se sugiere mirar al otro lado de nuestra zona de comfort y ver que se está cociendo ahí. Tener la misma perspectiva de un asunto no hace más que, ponernos un parche en un ojo. Ahí es donde está el quid de la cuestión. Los creadores de información, aquellos que nos informan, cuentan con numerosas técnicas de manipulación y tienen amplia experiencia. Pero, ¿quién anda detrás de toda esta información ya sea falsa o no, que se filtra a los medios de comunicación?

Justo es esa cuestión que hoy tiene múltiples respuestas. Es a posteriori, cuando se sabe quien estuvo detrás de las fake news, término hoy día utilizado para denominar a las noticias falsas, mentiras, con la misión de manipularnos. Lo más curioso es que, en el momento de la manipulación, nos creemos que es un «enemigo común» el que estuvo detrás, cuando lo cierto es que fue desde nuestro «bando». Lo peor es que ya es demasiado tarde saber esta premisa.

Lo mejor es, que sabiendo que esto existe, nos apela a tener los ojos y oídos más abiertos y alerta que nunca. Insistir en leer diversos puntos de vista, incluídos los no afines. En los huecos que quedan entre los argumentos de unos y otros, está nuestro criterio, sentido común, la inteligencia y el tiempo de reflexión que deberíamos tomarnos para decidir, por ejemplo, nuestro voto. Es mucho lo que está en juego. Son momentos complicados en diversos frentes, pero también son oportunidades para avanzar, seguir avanzando como humanidad.

BGD

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