Estilo de Vida

…Y sin embargo, así seguimos.

El COVID-19, nos ha pillado desprevenidos a todos. En Europa normalmente estamos acostumbrados a ver todo esto en la TV, ocurren lejos de aquí con poca o nula posibilidad que nos toque. Pues bien, nos ha tocado. Ya decía Kant; «que las tormentas fuertes se disfrutan mucho desde lejos, pero de cerca la experiencia cambia». Todos tenemos que hacer frente a algo que no conocemos. Un virus especialmente contagioso, por vía respiratoria del que muchos reniegan. Aprendemos a base de contagios y muertes. Tremenda forma de aprender. La cuestión es: ¿Realmente el COVID-19 o SARS COV-2 es tan nuevo? Hay monográficos médicos que datan del 2003 en revistas científicas especializadas, la existencia de este virus no es tan nueva. Lo que sí es nuevo es que se haya «escapado» de un laboratorio de alta seguridad. Ahora además, nos enfrentamos a sus variantes, lo que crea una especie de «vivir con ello», que nos angustia al no ver luz en este túnel largo y oscuro. Estamos deseando volver a lo de antes; es decir, salir sin mascarilla, sin cuidado porque es agotador el estar en constante alerta, ir y venir, hacer y deshacer, vernos y tocarnos asépticamente. Ese deseo lo tenemos todos por igual, pero los hay inquietos y adelantados. La vacuna ha creado una especie de falsa seguridad. Las vacunas ayudan a no tener una enfermedad severa en la mayoría de los casos, pero no evita el contagio. Es decir, seguimos dándole al Covid-19 alas en nuestros cuerpos.

Por si esto fuera poco, los dos años largos, camino de tres que llevamos con la pandemia, se nos unen la variantes. La última ya es el colmo de los colmos. Pensábamos que con vacunarnos nosotros la cosa estaba ya, más o menos, controlada. Pero, hasta que no nos enteremos que el mundo tiene más países al sur y al este y al oeste, no vamos a salir de ésta. Las variantes vienen de aquellos países que no se están vacunando masivamente, por falta de vacunas (quizá otras causas también como sus infraestructuras deficientes para vacunar masivamente en corto espacio de tiempo). Pero, pone de manifiesto que no estamos comprendiendo ¡Oye! pues así seguimos. Nos dicen que es necesaria una tercera dosis en el occidente sobreprotegido, y … ¿No sería mejor poner al menos una dosis a aquellos países que no han vacunado ni tan siquiera al 5% de la población? Sabemos que el virus viaja y lo hace rápido, pues ¡córcholis! ¡vacunen en África, Latinoamérica, India ! Hay que entender una vez ya por fin que, hasta que no estemos todos a salvo no lo estaremos ninguno.

Lo que nos cuentan los Medios, aquí hablamos del telediario, algunos programas TV, es que ya mejor con la vacuna, nos quitaban las mascarillas obligatorias en exteriores (ahora nos las vuelven a poner), abrieron los bares (ahora vuelven los horarios y los aforos limitados), aumentaron aforos en teatros etcétera, genial, eso está muy bien, pues necesitamos un respiro (aunque ese respiro nos cueste infectarnos, estar fatal o incluso morir). Volver atrás es horrible y deprimente. La vacuna no exime del contagio, así pues, se puede contagiar a los que no se han vacunado, o los que se han vacunado pero tienen riesgos por diversos motivos de salud. Lo que la vacuna hace (y no en todos los casos) es que cuando te infectes, la carga viral sea más leve, tengas una convalecencia más llevadera, pero, eso incluso, tampoco es una garantía. Lo que está muy claro, es que poco saben aún los «expertos» del virus y sus variantes, y menos aún los que nos informan, y menos aún los que caminamos por la calle, vamos al mercado, al cine, a bares, al teatro, a ver a un familiar…. Intentamos hacerlo lo mejor posible, dentro de la ignorancia supina que nos invade. Los que creen a pie juntillas lo que oyen en la tele, pues esos, van por libre; «ya estoy vacunao, no pasa ná»- Pues eso, así seguimos.

Y así seguiremos, si no nos ponemos todos a una como en Fuenteovejuna a luchar por estar libre de covid, ahora es la libertad más buscada. Salir de nuevo sin cuidado extremo es lo que ya muchos soñamos. Pero no quiero ser agorera como Casandra, lo veo lejos aún, y conforme estamos tomando éste, no quiero ni pensar cuando se nos venga otro encima. Algunos piensan que esto nos está haciendo mejores, UMMMM! no sé no sé. Nos está haciendo más individualistas, no existe un tejido social fuerte, el sentido «sano» de comunidad, cada uno, conforme no le pasa nada, le importa un carajo que a otros les pase. La noticia de aquel negacionista (esto ya es un concepto que requiere pensar en esa palabra, «negar» la evidencia es de bobitos), que por mucho que negó que el virus existiera, ahí estaba y se infectó y estuvo muy malito en UCI luchando, y se murió. Mayor baño cruel de realidad es imposible. Pues ¡oye! ¡sigue habiendo negacionistas! No aprendemos de lo que les pasa a otros, porque vivimos ensimismados en nosotros mismos, tan llenos de sí, que vamos a explotar.

Según los datos obtenidos en la revista científica The Lancet y en el Ministerio de Sanidad y Consumo de España, hasta principios de diciembre, ahora podrían haberse incrementado las cifras en un 20% o más. Los números son: Los casos de Covid-19 (variantes incluídas) en todo el mundo son 220 millones, muertes en todo el mundo 4,6 millones (estos datos son hasta septiembre 2021 The Lancet). En España los casos totales de contagios son 5.455.527 casos (podrían ser mas a día de hoy) y +90.000 muertes. ¿Son pocas? ¿Son muchas? Se ha escuchado de todo, científicos, historiadores, que han puesto de manifiesto sus opiniones al repecto, no está siendo una pandemia peor que otras que hemos sufrido en nuestro mundo. No les faltará razón, si lo dicen, lo habrán investigado bien. Quizá estemos precipitándonos al hacer balance tan pronto, pues no hemos acabado con este virus, y a saber que nos espera. Pensemos que hace unos meses, con las vacunas, ya parecíamos libres o al menos, entrando en ese camino, hacia la tan ansiada «normalidad». Cuando, de repente, la variante Ómicron, llega para aguarnos las fiestas. Debemos pararnos a reflexionar todos, políticos, comunicadores, personas en general, todos. Estamos dando «palos de ciego», mascarilla si, mascarilla no, 10 personas por cena, no no, mejor 8. Países que ponen restricciones de esta forma, otros de otra. Mejor tenemos que ir hacia la inmunidad de grupo, mejor protegernos mucho y no cogerlo. En fin, uno está sobre informado de humo, porque la realidad es, que no se sabe nada realmente.

Los últimos comentarios de expertos virólogos ahora es que después de Ómicron ya está todo más o menos llegando a su fin. Dicen, que después de esta última variante mucho más contagiosa pero, aparentemente, menos peligrosa, ya no habrá más. Sin ser virólogos y usando un poco eso que venimos apelando aquí, creo que, realmente decir esto por parte de virólogos expertos es un poquito temerario, yo no me atrevería, pues si algo ha quedado cristalinamente claro con el COVID-19, es que es imprevisible. Valientes son los que han comentado esto, y quiero pensar que están totalmente en lo cierto y esto acabe. Pero, no hay que hacer locuras, este es el problema, que estos mensajes a cierto tipo de población les incita a irse de vacaciones, porque ya no hay peligro. Pasó en el verano pasado, pasó en fiestas navideñas el año pasado, y está pasando este año también. No podemos pensar que todo el mundo es sensato. Todos tenemos una idea de cómo es nuestro alrededor más inmediato y vemos cosas alucinantes, comportamientos realmente estúpidos e irresponsables, pues esas personas son la punta de un icerberg, pues el virus se propaga en sus cuerpos inquietos e irresponsables por doquier. Ya no se ve un tejido social comunitario, donde entendemos que cuando le pasa al vecino, nos va a llegar a nosotros. Ahora parece que la gente vive en un Second Life (Metaverso lo llaman ahora) y con su mundo virtual paralelo se cree libre de todo mal.

BGD. Admin. Pensar es gratis aunque cuesta esfuerzo.

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