Boom!

Cuando decir barbaridades te convierten en Presidente de un país.

Vivimos en un momento donde parecer ser que «todo vale», el fin justifica los medios. Los candidatos a gobernarnos en la actualidad se valen de cualquier cosa con tal de ganar votos. El problema es que la sociedad cada vez más fragmentada no distingue ya más, la realidad de la invención.

En los Estados Unidos están en campaña, ya todos temen que nuevamente Trump será su presidente, aunque la esperanza es lo último que se pierde, y en «wishful thinking» están apretando para que sea Biden el que gobierne un país que ya está en decadencia. Y es que no hay imperio que cien años dure. Ya son muchos intelectuales y personas en diversos ámbitos de la sociedad estadounidense que ven su país al borde del abismo. ¿Qué puede llevar a una persona a votar al candidato que va en contra de sus intereses? Esta pregunta también sirve para la política española, la italiana, etc… El partido que voto una vez tenga el poder va a derrumbar el castillo de naipes que me sustenta; pero, ¿porqué lo voto?

La manipulación es una herramienta poderosa que hoy adquiere una dimensión total con la tecnología informática. Analistas de Big Data, infomáticos, psicólogos, estrategas electorales, politólogos, sociólogos, etc… Son muchos los expertos que se reúnen en un conocida empresa que saltó a la palestra en el 2016 cuando ganó las elecciones Donald Trump, algo que parecía no probable y se convirtió en muy factible. Pero el juego no fue limpio. Nadie gana unas elecciones sin argumentos, sin experiencia en política real y con un gran conflicto de intereses así como así. Hay gato encerrado. El tema triste es que los ciudadanos caigamos como moscas en la tela de araña. Que RRSS como FB o Twitter hayan generado ese halo de credibilidad inquebrantable es peligroso. Bien es cierto que mucho de su contenido está muy bien para informarse, pero, debemos como ciudadanos contrastar esa información. Incluso lo que leemos en periódicos hoy día no es del todo fiable.

En la Campaña 2016 en Estados Unidos, un usuario Sr. Perez (llamémoslo así), recibe en su muro de FB una fotografía de Hillary Clinton y a la derecha de la misma una fotografía de un revolver. El texto dice así; «Hillary Clinton quiere quitarte tu pistola». No es casual, a este misterioso usuario se le ha hecho un raspado psicológico exhaustivo de sus preferencias y preocupaciones. Se ha sabido que él tiene especial interés por la segunda enmienda a la Constitución, «derecho a portar armas de fuego.» Por lo que se le envió este «anuncio falso» para que su voto se desviara hacia el lado republicano, esta vez liderado por Trump, quien protegería su derecho a llevar su pistola. Este hecho determinó el voto de Sr. Perez. Horas más tarde no existe rastro alguno de tal «anuncio falso» solo se quiso saber si Sr. Perez daría un «Me gusta» o un «No me gusta» para ir moldeando la campaña. Esto es real y lo podéis ver un documental del año 2018 en Aljazeera llamado «Unfair Game» en dos partes. Muy recomendable.

Estos datos explicarían (aunque todavía es bastante chocante que así sea) que los candidatos hoy digan barbaridades a la hora de la campaña para ganar votos entre los votantes más maleables. Incluso valiéndose de mentiras, fake news, promesas que saben que no podrán cumplir, todo vale para llegar al «poder». En el juego político, no vale todo, a pesar de los que intentan que así sea. Bien es cierto, que era inimaginable que un hombre como Donald Trump llegara a ser presidente de Estados Unidos. ¿Qué está pasando? ¿El juego político ha cambiado la reglas con la llegada de las redes sociales (RRSS)? Las Campañas electorales se libran en las RRSS? En la era de la información constante; ¿estamos más desinformados que nunca? Lo sé, son ya preguntas machacadas, pero es que aún no tenemos claro que ocurre… y se nos está viniendo encima. ¿Todo vale, por que en realidad, ya nada vale? Eh! Creo que aquí está la clave. Hay un cambio de paradigma en múltiples áreas en el mundo entero, y ya los parámetros por los que se regía la política, la economía, lo social y cultural, ya no van a ser jamás los mismos.

La sociedad está confusa, aquí y al otro lado del Atlántico. Gente elegiendo al candidato que va (sin duda) a ir en contra de sus intereses, y todo bajo la idea de «pertenecer a algo». En busca de cobijo social y/o respeto, vota a quien va totalmente a machacarle, a hundirle, a arrastrarle a la extrema pobreza, a el esclavismo laboral. Como la fábula de la manzana, el ciudadano muerde un buen bocado, se envenena y muere. La manzana …. brillaba tanto, parecía tan suculenta. Bajo un halo dulce, de camaradería se visten estos partidos o candidatos para atraer al solitario marginado y desesperado votante que cree que, así estará menos solo. Eso es por que hoy no se lee, ni se tiene un sentido crítico y analítico de las cosas. Si hay algo que requiera de reflexión calmada, es la política. La sociedad del siglo XXI es la del cansancio que decía Byung Chul Han, es una sociedad que produce cansados y deprimidos. Y encima, una pandemia viríca altamente peligrosa que tiene grandes interrogantes y que agrava la situación social. ¿Dónde queda la política? ¿Da soluciones, o crea más incertidumbre? ¿Qué hace la sociedad sin la política? ¿Mejor, o peor? ¿Entraría en una especie de estado darwinista?

Los que aspiran a gobernar por lo tanto, se valen de todo lo dicho anteriormente para elaborar un discurso manido y facilongo para coleccionar votos, los ciudadanos que estamos cansados y algo perdidos en esta amalgama de información que hace de todo menos eso, informar. Ya desesperados y llenos de miedo e incertidumbre, abrimos oídos a palabrarías necias que al menos, nos reconfortan. Hoy no se oyen propuestas concretas en bocas de personas con liderazgo, sólo enfado (impostura), indignación y ataque al contrario y/o adversario político. Tenemos que abrir los ojos y tener más sentido crítico, pensar realmente por doloroso que nos suponga; ¿qué es lo que va hacer el político de turno cuando llegue al poder? ¿Realmente va a hacer lo que dice? Tenemos que saber que hoy con la Unión Europea (UE) las posibilidades soberanas de cada estado miembro, no son como antes. La deuda, la necesidad de ayuda, hace que haya unos compromisos supranacionales, por eso si prometen ciertos políticos algo, pensemos realmente si nos están mintiendo. Es muy probable.

El desesperar hasta límites insospechados a la gente hace que sea más vulnerable y maleable. Uno no tiene mucho tiempo de informarse bien, cuando lo que no tiene es empleo y encima está en medio de una pandemia donde se une el miedo a la muerte o la enfermedad. Así los que aspiren a gobernarnos tienen el campo preparado para la siembra de ilusiones y esperanzas, que cojemos sin pensar como el «agarrarse a un clavo ardiendo».

BGD.

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